Es
decepcionante tener que prejuzgar a las presencias literarias que nos
honran con su visita y estimar, a bote pronto, cuánto público
asistirá a oírlas. Si es un nombre es poco sonado, una sala
corriente, con pocos asientos pero buena acústica. De lo contrario,
la mayor de las salas. Se equivocaron esta vez, el de Elvira Lindo
era un nombre gritado a los cuatro vientos, una autora con bastante
"tirón mediático". Cualquier persona en España sabe
quién es Manolito Gafotas, no cabe duda.
Tal
y como nos habían comunicado habíamos de llegar un poco antes del
comienzo de la conferencia, así lo hicimos. Pudimos acomodarnos en
una sala acogedora pero que no sería la definitiva. Lo supimos desde
el primer momento: los asientos eran insuficientes. Todo estaba
dispuesto; el hombre del pañuelo había ya colocado la cámara para
que inmortalizara el momento, cuando una voz dio la orden de que esa
sala debía ser abandonada: el cupo no era suficiente.
Nos
alojamos finalmente en otra
estancia,
también cómoda, aunque algo más inhóspita y esta vez no estábamos
tan cerca como deseábamos. De repente, muchísimas personas entraron
a la sala como si de un asunto de vida o muerte se tratara. Fue una
lucha por conseguir asiento, las cabezas, femeninas casi todas,
buscaban asientos libres que les permitiera reposar el café de la
merienda a la vez que escuchaban a la esposa de Antonio Muñoz
Molina. Desafortunadamente el público no cabía, mas de una veintena
de personas seguiría
la charla de pie.
Eran
ya las siete de la tarde, la hora prevista para el arranque del acto
y la autora no estaba. Fue seis minutos más tarde cuando aparece
Elvira Lindo. Por fin da comienzo. Todo tan normativo como se
esperaba, el protocolo en perfecta puesta en escena. El moderador,
tras haber presentado a la autora y a sí mismo, da las mil gracias
pertinentes antes de comenzar con la entrevista.
El
moderador y su tono monótono conocían a Elvira previamente, y
casualmente su editora se encontraba también en la sala donde la
creadora del personaje más destacado de Carabanchel Alto hablaba de
su nuevo libro. Podría haber enfocado la conferencia como un
recorrido por su trayectoria como escritora, no obstante no fue así.
Estaba claro que Elvira Lindo venía a presentar su nuevo libro al
que, por cierto, nadie dio nombre en ningún momento de la
conferencia. Simpática y extrovertida, contaba anécdotas y
aprovechaba cada segundo para ganarse al público. Un placer haberla
oído.
No hay comentarios:
Publicar un comentario