sábado, 23 de abril de 2016

Mi política cultural


Supongamos que soy la responsable cultural de mi barrio. En primer lugar tendría que tener en cuenta qué tipo de barrio es, no es por ser clasista, pero hay que reconocer que hay barrios más adinerados que otros según la zona en la que se encuentren. En este caso, voy a poner como ejemplo un barrio humilde de la zona sur de Jerez. Teniendo en cuenta que el barrio al que voy a hacer alusión no tiene muchos recursos económicos, adaptaremos nuestra política cultural a los vecinos que lo habitan. 

El principio democrático por el cual me voy a regir no va a ser otro que el bienestar de la vecindad, procurando fomentar la valoración del patrimonio así como la potenciación de los derechos culturales, poniendo la cultura al alcance de todos. Se pretenderá en todo momento crear un clima de igualdad y controlar, en la medida de lo posible, que todo vecino tenga un igual acceso a la cultura con el que se sienta identificado. Tenemos que tener en cuenta que nos encontramos en un barrio donde habitan diferentes culturas y que no va a ser fácil contentar a todos con las actividades que se desarrollen. Por eso, desde el principio se hará una lista con las diferentes nacionalidades que habitan en nuestro barrio y se celebrará una fiesta típica de cada una de ellas en el centro del barrio. Por ejemplo, si tenemos entre nosotros a personas musulmanas, un día del año se celebrará una fiesta de cultura musulmana en la que todo irá en torno a ella: comidas bebidas, música...

Por otro lado, se pretende que todo tipo de público esté integrado en las actividades culturales que se propongan, habrá zonas para niños, zonas para adolescentes, para adultos y para la tercera edad, con  actividades que cubran las necesidades de las diferentes etapas. Asimismo, dentro de una misma fiesta encontraremos diferentes maneras de vivirla: en el ejemplo de la fiesta musulmana nos encontraríamos también con diferentes zonas según la edad, en la que la fiesta se vivirá conforme a la cultura. El niño español se convertirá en un niño musulmán por un día, el adulto en un adulto musulmán y así sucesivamente, de modo que podremos fomentar también el conocimiento de las diferentes culturas creando un clima de participación en un entorno social determinado.

Para todo esto, el barrio dispondrá de un equipamiento adecuado que nos permita desarrollar las diferentes actividades. Un establecimiento con varios salones que serán acondicionados para el fin que se precise, un escenario, baños y patios que permitirán un correcto desarrollo de todas las actividades propuestas. El fin será conseguir que el tema presupuestario no tenga mucha relevancia, intentando que la colaboración de los vecinos con disfraces y demás parafernalia, nos permita potenciar la cultura como en un primer momento se había dispuesto.
En el caso de que se pretenda desarrollar, por ejemplo, un programa de valoración del patrimonio y no se cuente con los medios necesarios, podríamos considerar la idea de buscar empresas patrocinadoras que nos ayude con el presupuesto a cambio de proporcionarles la publicidad de su empresa, por ejemplo, a través de las redes sociales en las que cada evento será publicado.

Las críticas serán tratadas de la mejor manera posible, pretendiendo aprender de cada una de ellas y coger nuevas ideas para los próximos eventos en los que nos veamos involucrados. Se creará dentro de la asociación de vecinos un grupo de teatro que será el encargado de representar una obra al año en la fecha de la Cruz de Mayo. Como ya he dicho, las redes sociales nos ayudarán a divulgar todas nuestras prácticas culturales a fin de que la cultura que fomentamos llegue a más gente y todas nuestras ideas se imiten en los demás barrios. 



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