El
ser humano mira más al suelo que al cielo, y por mirar al suelo solo
sabe de piedras. Recuerdo cuando me enseñaron a mirar hacia arriba,
descubrí que Jerez no era solo vino, no eran solo mundiales de
motociclismo, ni caballos bailando. No solo sonaba a yunque y a
quejío. Había algo más que el compás por bulería. A veces lo que
creemos conocer es lo más desconocido. Jerez empezó a sonar a
arquitectura, a museo, a letras. La tierra del flamenco albergaba en
sus entrañas no solo a intérpretes del cante jondo. Habían nacido
poetas, historiadores e importantes investigadores que seguían, a
pesar de las circunstancias sociopolíticas, haciendo su labor con
las mismas ganas que el primer día.
Fue
el 12 de octubre de 1948 cuando se funda la Academia Jerezana de San Dionisio, de Ciencias, Artes y Letras cuya función es promover la cultura en la tierra del vino. Celebra multitud de actos públicos, realiza jornadas sobre Archivos privados, exposiciones y presentaciones de libros, entre otras actividades. Un importante grupo de personas se reúne para seguir haciendo cultura.
Académica
de este círculo fue, durante algunos años, la poeta jerezana
Vicenta Guerra nacida en 1930 y recientemente fallecida, con poco, a
mi parecer, reconocimiento nacional. La poeta y escritora dedicó su
vida a la literatura publicando títulos como Páginas de Navidad, en 2006 o Erre con Erre en 2009. La
literatura para niños era uno de sus fuertes y consiguió llegar a
ellos a través de sus versos.
Obtuvo,
por su puesto, numerosos premios por sus labores poéticas pero no
consiguió finalmente el reconocimiento que merecía. Gran poeta y
gran mujer, con un perfecto manejo de la décima, el cuarteto y el
soneto, será recordada por la ciudad jerezana y por todos los que
alguna vez tuvimos la suerte de conocerla.
Aquí
podemos verla cantando uno de los poemas con los que Vicenta nos
deleitaba en sus visitas: "La boda del rano y la rana".
No
solo podemos destacar el patrimonio cultural jerezano nombrando a
poetas como Vicenta Guerra, Josefa Parra o Pilar Paz Pasamar, entre
otras, sino que también podemos presumir de tener historiadores que
se han dedicado a plasmar en un libro la arquitectura y la historia
jerezana. Su nombre es Juan Luis Sánchez Villanueva, dedicó su vida
a la enseñanza y consiguió enseñar. Empleó gran parte de su
tiempo en elaborar Monumentos
con arte (2011)
un libro dedicado a dar a conocer la historia y el arte de la ciudad
de Jerez explicando lo que podemos descubrir en los distintos
monumentos si miramos hacia arriba al caminar.
Juan Luis Sánchez Villanueva

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